Ecologistas en Acción denuncia que la ola de calor ha disparado el ozono, ante la pasividad de las administraciones

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Con la primera ola de calor del verano que ha sufrido la mayor parte del Estado en la primera semana de agosto, las emisiones contaminantes del intenso tráfico motorizado que soportan las principales ciudades y carreteras, del transporte marítimo y de la producción de electricidad en centrales térmicas por el mayor uso de aire acondicionado han provocado que se hayan disparado los niveles de ozono, al tiempo que una intrusión de polvo africano hacía lo propio con las partículas inferiores a 10 micras (PM10).

Entre el martes y el domingo, en Asturias, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, País Valenciano y País Vasco se han producido setenta superaciones del umbral de información a la población, establecido por la normativa en 180 microgramos de ozono por metro cúbico de aire, como media horaria. La peor situación se ha registrado en la Plana de Vic en Barcelona (17 superaciones), seguida de la ciudad de Barcelona (10), Madrid (4), Azuqueca de Henares (4), Sagunto (3), Puertollano (2) y diversas localidades de las áreas metropolitanas de Barcelona (Badalona, Gavà, Sant Adrià de Besòs, Viladecans, Montcada i Reixac, Sabadell, Terrasa) y Madrid (Alcobendas, Alcorcón, Aranjuez, Colmenar Viejo).


La previsión de la superación del umbral de información obliga a las autoridades autonómicas a advertir a las personas más sensibles a la contaminación atmosférica, tales como niños y niñas, personas mayores, mujeres gestantes o personas con problemas respiratorios o cardiovasculares, de que se protejan evitando en las horas centrales del día y a la caída de la tarde cualquier esfuerzo físico y los ejercicios al aire libre. También deben informar sobre la previsión de evolución de la contaminación, las áreas afectadas y la duración del episodio.

No obstante, el aviso rutinario no es suficiente para proteger la salud. De hecho, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por Ecologistas en Acción, los niveles elevados de ozono troposférico afectan de manera estructural al 80% de la población y el 90% del territorio estatal, siendo el contaminante más extendido en España, con tendencia al alza.

Al margen de las superaciones del umbral de información a la población, en Madrid, ambas Castillas, Andalucía, Murcia, Valencia, Cataluña y Baleares, así como en el valle del Ebro, de Tarragona al sur del País Vasco, pasando por Aragón, La Rioja y Navarra, se ha superado de manera generalizada el objetivo establecido por la normativa para proteger la salud, ante la pasividad de las administraciones autonómicas y locales y del Gobierno central, que siguen sin adoptar los Planes de Mejora de la Calidad del Aire obligados en esta situación.

Este episodio de contaminación por ozono ha coincidido en el tiempo con una intrusión de polvo procedente del norte de África, que ha elevado por encima del límite legal el nivel de partículas PM10 en todo el centro y sur de la Península, en una “tormenta perfecta” de polución por ozono y partículas que resulta muy peligrosa para la salud pública.

Contrasta la negligencia de las autoridades españolas con la actuación de las de la vecina Francia ante el mismo episodio de ozono, frente al que en los últimos días se han decretado restricciones al tráfico en las áreas metropolitanas de París, Estrasburgo, Lyon o Marsella, con prohibición de la circulación de los vehículos más viejos, reducción de la velocidad, encarecimiento de los estacionamientos centrales o rebaja del precio del transporte público, medidas encaminadas a reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno y por ende del ozono.

Mientras tanto, en España solo la ciudad de Valladolid contempla medidas similares frente a episodios de mala calidad del aire por ozono, por lo que Ecologistas en Acción reclama a las autoridades locales y autonómicas que extiendan a este contaminante sus protocolos en situaciones de alerta como las que podrían repetirse en la próxima ola de calor, adoptando sobre el tráfico las mismas medidas previstas cuando los contaminantes responsables del episodio de contaminación son el dióxido de nitrógeno o las partículas.

El ozono troposférico, también conocido como ozono “malo” por contraposición al de la estratosfera, es un contaminante secundario producido por la reacción entre la luz solar y el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos emitidos por los automóviles y algunas industrias.

Por inhalación, provoca un incremento del riesgo de enfermedades respiratorias agudas y reducción de la función pulmonar, así como el agravamiento de patologías cardiovasculares. La OMS estima entre 1.600 y 1.800 los fallecimientos prematuros anuales en España producidos como consecuencia de la exposición a niveles de ozono como los registrados estos días. El ozono, además de para las personas, también es tóxico para la vegetación, dañando los bosques y reduciendo la productividad de los cultivos.