La escalada de violencia en Idlib podría acabar con la vida de más niños

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La intensificación de los enfrentamientos en Idlib, al noroeste de Siria, pondrá en riesgo inminente la vida de más de 1 millón de niños, alerta UNICEF.

 “Miles de niños en Idlib han tenido que abandonar sus hogares varias veces y ahora viven hacinados en albergues improvisados, con una grave escasez de comida, agua y medicinas”, lamenta Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF. “Esta nueva ola de violencia podría dejarlos atrapados entre líneas de combate o en el fuego cruzado, con consecuencias que podrían ser fatales”.

 La vida de los niños en Idlib se ve constantemente amenazada cada vez que intentan acceder a los ya muy limitados servicios de salud o educación. Solamente la mitad de las instalaciones de salud están operativas, y los médicos dicen que no tienen suministros esenciales ni medicamentos.

La escalada de violencia podría significar el cierre de más escuelas y, con ello, más niños tendrían que quedarse en casa. A pesar de que el curso escolar dio inicio el 1 de septiembre, muchas escuelas siguen sin los materiales básicos, cerca de 7.000 aulas necesitan arreglos y hay más de 2.300 puestos vacantes para docentes. 

 En medio de esta nueva ola de violencia, UNICEF está profundamente preocupado por los posibles ataques aéreos, operaciones militares en el terreno, y por el uso de armas explosivas en las zonas densamente pobladas, que podrían tener consecuencias desastrosas para los niños. Ya hemos visto lo que puede ocurrir cuando aumenta la violencia como en otras partes de Siria, donde los niños pagan el precio más alto con su educación, su salud, su bienestar físico y mental, y hasta su vida.

UNICEF vuelve a hacer un llamamiento a todas las partes en el conflicto para que cumplan con sus obligaciones bajo el derecho internacional y los derechos humanos.

“Nuestra petición es simple: protejamos a los niños. Dadnos acceso seguro, sostenible e incondicional para que podamos ayudarlos. Dejad que las familias que quieran puedan abandonar la zona de forma segura y voluntaria”, recuerda Fore.

Aunque el acceso humanitario directo es limitado, UNICEF está trabajando con sus aliados en Idlib, en el noroeste de Alepo, y la zona norte de Hama para entregar ayuda de emergencia y responder a las necesidades de los civiles desplazados. Este apoyo incluye el suministro de agua, saneamiento, higiene, servicios de salud, nutrición, protección y educación.

 “Precisamente hoy que está reunido el Consejo de Seguridad, recuerdo a sus miembros que el futuro de millones de niños sirios está en sus manos”, sentencia Fore.  “Al igual que otras organizaciones humanitarias, estamos haciendo todo lo que podemos, pero dista de ser suficiente. Ya es hora de que los poderes que tienen algo que ver en esto asuman su responsabilidad hacia los niños”.